Solo Bailo Solo
- Ashley Katz
- 4 abr
- 2 min de lectura
Bailar es algo que hago a solas casi todos los días.
Anoche vi *Soul*, de Pixar, y conecté profundamente con la idea de que, cuando alguien se sumerge por completo en aquello que ama, se desliza hacia otro plano de existencia.
Ahí es adonde voy yo.
A un lugar más elevado.
Mi cuerpo se relaja. Mis ojos se cierran. Dejo que la música fluya a través de mí.
Ya no pienso.
Siento.
Mi cuerpo se convierte en un conducto, moviéndose al ritmo del pulso profundo y cadencioso de la emoción del artista.
Así que, cuando un hombre me invitó a bailar anoche, mi respuesta fue sencilla:
«No sé bailar con otras personas».
Él se rio. Dijo que era la mejor respuesta que había escuchado jamás.
Pero yo no estaba bromeando.
Bailar con alguien requiere conexión. Conciencia. Confianza.
Una persona se mueve; la otra responde. Se entabla una conversación sin palabras.
Y eso es algo que ya no me permito.
Mi capacidad de confiar se ha desgastado hasta tal punto que, incluso un solo baile, me parece excesivo.
Me quedo paralizada.
Mi cuerpo se pone rígido.
Cuando alguien muestra un interés genuino en mí —incluso algo tan simple como invitarme a bailar—, me cierro en banda.
Una parte de mí anhela esa conexión.
Pero se siente como una fantasía.
Y la verdad es que... no la necesito.
Aun así, la noche de ayer fue increíble.
Encontré a mi gente. Mi *outfit* era espectacular. La música era rápida e implacable.
Estaba exactamente donde quería estar.
Existe la idea de que la conexión con los demás es lo que nos brinda plenitud.
Pero yo ya viví esa vida.
Una vez lo di todo por alguien. Fui leal más allá de toda razón. Él era mi mundo entero.
Y cuando por fin me vi obligada a ver la verdad, no solo dolió, sino que hizo añicos todo lo que yo había construido.
Así que me marché.
Le dejé a él. Dejé atrás esa versión de mí misma. Dejé el mundo que creía necesitar.
Y me convertí en algo más fuerte.
Algo más afilado.
Algo que ya no se doblega solo para ser aceptado. La gente todavía intenta corregirme.
«Espera un momento». «Mantente en tu carril».
¿Pero por qué?
No hay nada malo en mí.
Ya he desperdiciado suficiente tiempo intentando encajar en las expectativas de los demás: juicios basados en prejuicios, en malentendidos, en proyecciones que nunca me correspondieron cargar.
Nada de eso importa ya.
Lo único que importa...
es aquello que enciende tu alma.


Comentarios